Proceso
de comunicación
Se denomina proceso de comunicación al intercambio de información (ideas,
conocimiento, estados de ánimos…) entre dos o más personas. Para obtener un
acto comunicativo es necesario que intervengan
diferentes elementos:
Emisor: es la persona que elabora y transmite
la información.
Receptor: es la persona que recibe y
comprende la información transmitida por el emisor
Mensaje: es el contenido informático que se
transmite.
Código: es el conjunto de signos que se
relacionan entre si y se combinan mediante una reglas, pueden ser verbal o no
verbal.
Medio o canal: es el medio físico por el que
se difunde el mensaje, pueden haber canales visuales, auditivos, táctiles,
incluso gustativos u olfativos.
Situación: es un conjunto de circunstancias
que influyen sobre el acto de la comunicación y pueden hacer variar la
significación del mensaje: el lugar y el momento en que se realiza, el estado
de ánimo de los interlocutores, los
ruidos o interferencia.
Factores
que influyen en la comunicación
Los
factores q influyen son Factores objetivos, y subjetivos.
Factores
objetivos: en este factor se encuentra los siguientes elementos.
Intensidad
del estímulo: es importante tenerlo en cuenta cuando la comunicación se
apoya en objetos que amplíen y completen la información.
Color: este es otro
aspecto que se debe tener en cuenta en el caso que utilicen pancartas y
letreros en la comunicación ya que el color puede
causar más impacto.
Contraste: se
refiere al contraste figura-fondo. Mientras mayor es el contraste, mejor es la
comunicación. No es lo mismo hablar sobre un fondo ruidoso, que sobre uno
silencioso.
Novedad: se hace
referencia a que un estímulo nuevo o desconocido llama más la atención y, por
ende, mejora la comunicación. Un contenido
novedoso en la clase atrae la atención de los estudiantes, por lo que resulta
conveniente introducir temáticas nuevas para el grupo de alumnos con el que se
interactúe.
Estímulos indicadores: son estímulos que refuerzan el
estímulo principal o mensaje objeto de comunicación, al eliminar la ambigüedad.
Ejemplos de estos estímulos se encuentra en el subrayado o cambio de tipografía
de las letras; encerrar en un recuadro; usar un puntero para señalar; el cambio
de color de los caracteres; los intermitentes; la música o efectos sonoros, el aumento de la intensidad de la voz, o el cambio de
tono o ritmo de la misma.
Sorpresa: los cambios inesperados, al
permitir romper la rutina, posibilitan la concentración y, con esto, se provoca
que el proceso comunicativo sea más efectivo.
Estructura:
se ha comprobado que,
cuando el mensaje que se quiere trasmitir en la comunicación tiene una
estructura lógica, este proceso se establece mucho mejor que si ocurre lo
contrario, ya que facilita su comprensión.
Redundancia: la redundancia permite
complementar la información; argumentar y aportar información nueva, o sea,
enriquecer por distintos medios y procedimientos la misma. Es importante en
este caso evitar que quien recibe el mensaje se sature por la repetición
excesiva.
Contexto: se refiere al conjunto de
situaciones, condiciones ambientales, emocionales, etc., relacionadas con la
información. Tiene que ver con el marco general, que rodea y que sirve de telón
de fondo, en que se produce el proceso comunicativo. Este marco general puede
hacer o no relevante la información que se intercambia en la comunicación.
Factores subjetivos: tiene que ver con las características de
las personas que interactúan en el proceso comunicativo, se encuentran entre ellas:
Repertorio: se
refiere al sistema de conocimientos, experiencias, hábitos y habilidades que
componen el universo informativo del sujeto que entra en el proceso
comunicativo. Esto viene dado
por el hecho de que el repertorio influye de modo directo en la comprensión por
el sujeto del mensaje que se intercambia.
Motivaciones: se hace referencia
a todo aquello que incita al individuo a actuar para satisfacer una necesidad.
Es un hecho que los sujetos se involucran en una comunicación movidos por motivaciones
directas.
Experiencia previa: este factor está relacionado con
el efecto que mensajes anteriores tienen sobre el sujeto. En el proceso
comunicativo, los que participan comparan constantemente la información que
están recibiendo con la que poseían anteriormente y, producto de esa
confrontación, reaccionan consecuentemente. Tiene que ver con la comprensión de
los signos que entran en la codificación del mensaje, el cual tiene que
adecuarse a dicha experiencia previa. No es igual como tiene que estructurarse
el mensaje si la persona que lo recibe tiene experiencias previas del tema, que
cuando ésta no existe.
Convicciones: se refiere al firme
convencimiento y reconocimiento del valor de una idea como verdadera y
fundamental por el sujeto. Las convicciones están en la base de la estabilidad
de las opiniones, y son las que le dan seguridad para emitir juicios y defender
su posición. Las convicciones pueden ser de
distinta índole: político ideológico, religioso, moral, cultural, científico,
social, etc. En todas ellas puede darse puntos de contacto y acercamiento o de
discrepancia y alejamiento.
Religión: constituye un aspecto a tener
en cuenta a la hora de establecer una interrelación comunicativa. Las creencias
y sentimientos religiosos, si son atacadas, pueden convertirse en barreras muy
importantes de la comunicación.
Cultura: este es un aspecto que, a
veces, no se toma en cuenta y que puede convertirse en una gran barrera para la
comunicación. La cultura determina la asimilación y utilización de los códigos
que permiten codificar y decodificar los mensajes que se trasmiten. Los educadores deban tener en
cuenta la cultura que poseen sus interlocutores, a fin de utilizar de modo
consciente los códigos para ser entendido.
Normas
y valores: las normas y
valores que posean los participantes de un proceso comunicativo, van a
determinar la facilidad o dificultad en la comunicación.
Lenguaje
e idioma: este aspecto puede
convertirse en una gran barrera de la comunicación cuando no hay coincidencia
entre los interlocutores. Incluso, cuando la lengua de origen es la misma, hay
que tener en cuenta los distintos usos y modismos que pueden haber de una
región u otra.
Costumbres
y hábitos de vida: en la medida que
los participantes del proceso comunicativo comparten costumbres y hábitos de
vida (o por lo menos se parezcan), este proceso se facilitará; caso contrario
se presentan dificultades que se constituyen en barreras.
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